domingo, 11 de octubre de 2009

Capítulo 9

Roto

Negativo.
Esa palabra daba vueltas por mi mente una y otra vez, como era posible?¿ Que hacer cunado todas las certezas se derrumban y todo parece distinto? ¿Que hacer con una vida que no existe y que sin embargo debería de existir, debería de estar ahí?
Me miré al espejo, no había nada ahí, pero ¿porque lo sentía tan real?
A pesar de que al principio esto me entristeció, reconocí que seria mucho mejor que ese niño no existiera, pero ¿porque si me estaba diciendo esto mis ojos estaban derramando lágrimas de forma incontratable? ¿Porque no podía parar de llorar? Contrólate me dije a mi misma, no podía dejar que Marius me viera así, que nadie me viera así. Decidí que debería dejarlo en el pasado y seguir adelante.

Una hora mas tarde, me encontraba bajando las escaleras con un vestido suelto blanco con pequeños breteles, tenía mi cabello suelto formando bucles y solo una pequeña mariposa de cristales sostenía un costado de mi cabello, mi maquillaje era nulo, y llevaba unos zapatos sin tacón. Mis uñas estaban pintadas de un color perlado, y mi única pieza de joyería eran mis aros, también de cristal. Para el que me conociera se puede decir que creería que estaba disfrazada.
Marius estaba en el final de la escalera, con un traje de lino blanco, y camisa blanca que estaba levemente desprendida, solo un poco para atraer pero no lo suficiente como para parecer vulgar, su cabello estaba recogido en una coleta baja, dejando que algunos mechones cayeran para acariciar su cara. Era impactante verlo, tan hermoso, y tan inmortal, cualquier ser humano sabría que este no lo era. No llevaba anteojos, lo cual era bastante raro, ya que generalmente los usaba para que sus ojos no llamaran la atención.
Sentados en el sillón se encontraban Lestat(pantalones blancos ajustados, camisa blanca con chivot, pelo suelto y anteojos claros), Benji, Armad, Sybelle y Jesse, todos se encontraban vestidos de manera similar, rajes blancos o vestidos blancos. Arman se había cortado el pelo corto, mienras que Sybelle lo tenía recogido, al igual que Jesse. La razón para esto era una fiesta de blanco, en la playa, razón por la que ninguno llevaba tacones.
En este tipo de fiesta, se bailaba y tomaba, pero cada vampiro tenía un donante humano, estos iban vestidos de rojo, como su sangre. Cuando el alba se acercaba, la fiesta se convertía en una especie de orgía de sangre, dejando a varios humanos desmayados y un poco anémicos, sin recordar porqué estaban desmayados.

Subimos la auto, una limosina blanca para la ocasión y nos dirigimos hacia la fiesta. El hecho de que yo estuviera vestida de blanco quería decir que no era considerada una donante sino uno de ellos, mi vida no correría peligro por esa noche.