sábado, 28 de noviembre de 2009

Capítulo 10

La Playa Roja

El espectáculo que se mostraba en la playa era aterrador, emocionante, una fusión de sentimientos contrarios.
Era una playa de arena blanca, con carpas blancas que protegían del leve rocío. Mozos descalsos y vestidos de blanco servían bebidas, mostrando que ellos no eran la cena. Por todas partes había arreglos florales que mezclaban tulipanes rojos y blancos, que iban muy bien con el estilo veraniego de la fiesta. había varias mesas, todas redondas, salvo las que tenían comida, y bebida, vestidas de blanco con camino de mesa rojo, y las sillas, también vestidas de blanco, con cintas rojas que le daban forma.
Diseminados alrededor de la playa se encontraban varios grupos de gente compuestos por vampiros (vestidos de blanco) humanos (vestidos de rojo) la variedad de estilos era impresionante, cada uno correspondiendo a sus costumbres, al país en l que vivieron, a su edad, etc. Mientras las figuras blancas se iban mezclando entre sí, las rojas se mantenían en sus pequeños grupos, lanzándose sobre sus "amos" en cuanto estos se les acercaban para darles cariño, o eso era lo que se interpretaba al menos.
Luego de salud a un grupo de vampiros nos sentamos en nuestra mesa y la cena comenzó. Se sucedieron varios shows, generalmente distintos tipos de danza que correspondían a las nacionalidades de los vampiros presentes. Casi legando al final, un piano blanco fue puesto en el medio del escenario, y Sybell subió. Letat tomó mi mano y me llevó con el, junto al piano había un violín, también blanco. Cantamos varias canciones, o mejor dicho canté, y todos quedaron como ipnotizados por nosotros. se puede decir que fuimos el broche de oro de la cena porque en ese momento comenzó la fiesta.
Al ver el intercambio de sangre entre vampiros y humanos la primera palabra que se viene a la mente es orgía, a pesar que el contenido sexual en sus actos era nulo, el ambiente se iba cargando cada vez más de energía sexual. En nuestro caso, lo único que realizaron fue el intercambio entre parejas, o hijos y padres; por lo tanto cuando Marius me besó traspasando un poco de su sangre me marcó como uno de ellos, y como la mas importante para el, ya que nuestra relación, marcada por el beso, era más profunda que la que tenía con los otros.
Decidimos retirarnos en ese momento, ya que nosotros no podíamos estar entre esos grupos, el resto de la noche les pertenecía a ellos y solo ellos, nosotros debíamos refugiarnos nuevamente en nuestras guaridas.

Cuando regresamos a la casa, fui directamente a mis aposentos, me desvestí y me metí dentro de la cama. A los pocos minutos sentí el cuerpo de Marius, sus manos y su boca besándome antes de tomar mi sangre, acunándome para que me durmiera. En esos momentos pasaron por mi mente las palabras soft, dark, and dreamless, far beneath my darkness and lonliness. Porque eso era lo que Marius era, algo más allá de lo que yo jamás había imaginado, y la distancia entre nosotros era tal que mi corazón muchas veces dejaba de latir por la pesades de esa realización.