Habían pasado varias semanas y las cosas se habían estabilizado, todo estaba perfecto, y parecía que el amor estaba en el aire, el 14 de Febrero se acercaba y se comenzaron a hacer los arreglos para la fiesta. Como muchos de los arreglos se tenían que hacer de día yo estaba encargada de ellos, por lo tanto seria una fiesta, muy ostentosa y muy roja...
Lo primero que tuve que hacer fue revisar la lista de invitados para ver el tema de la comida, después de todo si la mayoría eran inmortales que no comían...
Por supuesto que mis amigos estaban invitados, además de algunos otros mortales compañeros de ciertos vampiros, así que la torta no debía ser muy grande, pero si roja, y con forma de corazón.
Luego de varios días preparando las cosas la casa había quedado completa mente decorada, del techo colgaban globos rojos con forma de corazón y cintas, la escalera tenia una pasarela de terciopelo rojo. Algunas paredes también estaban cubiertas con terciopelo rojo, y los manteles eran negros con caminos de mesa rojos al igual que las sillas, el centro de mesa eran rosas rojas, como dije todo era muy rojo, pero le daba un clima muy de San Valentín, aunque pueda parecer exagerado, el salón era tan grande que todo era muy sutil.
Tenía puesto un vestido de terciopelo rojo, con mi cabello recogido, zapatos rojos, una cinta de terciopelo rojo sobre mi cuello, aros de rubí y el anillo de Marius.
Por supuesto que Marius me estaba esperando vestido todo de negro salvo por un saco de terciopelo rojo y una cinta del mismo color que sostenía su cabello, dejando caer algunos mechones hacia su cara, me esperaba al final de la escalera con un ramo de tulipanes rojos envueltos en papel negro, su regalo para mi.
La puerta principal se abrió y mientras yo terminaba de bajar las escaleras Michael y mis amigos entraron, en ese preciso momento Marius me abrazó y me beso muy tiernamente y a la vez apasionadamente en la boca, sabia que lo hacía para marcar su territorio, sin embargo ese beso hizo que los pelos en mi cuello se erizaran y que un escalofrío de placer cruzara mi columna, Te Amo...
- Yo también cherri...
Puede ver la cara de Michael tornarse verde, y abandonó la fiesta poco después. A pesar de eso la fiesta en si fue todo un éxito, y fui capaz de entregarle a Marius mi regalo.
Me levante a la mañana siguiente para ir a vomitar, lo cual era extremadamente raro porque no había comido de mas ni había tomado nada, tuve que vomitar varias veces mas en el día así que supuse que estaba enferma, sin embargo no tenia ningún otro síntoma. Cuando Marius se levanto yo estaba tirada en mi cama media muerta por todos los viajes al baño, por supuesto que se preocupó mucho por mi, e intento darme de su sangre, pero la volvía a vomitar, pero estos últimos días había pasado por mucho extress y supuse que era eso...
Las semanas pasaron rápidamente y a pesa de que mis nauceas habían cedido un poco no habían menguado del todo. Lo peor de mis situación era que desde la fiesta había ganado un poco de peso, y mis vestidos ya no encajaban como debían, además estaba durmiendo mucho, algo bastante extraño en mi.
Sybelle llegó una noche para pasar un tiempo con nosotros, me notó muy cansada y un poco desgastada, al ser ella mi mejor amiga decidí contarle lo que me mantenía en ese estado.
- Debemos ir al medico, voy a ver si puedo sacar un turno. - su tono no era de preocupación sino de frío calculo.
-Sy, estoy segura que no es tan grave...
- Cielo, estoy segura que estas embarazada, y eso puede no ser grave, pero se puede complicar.
Embarazada esa era la palabra que se formaba en mi mente una y otra vez y que no ceso hasta que el proceso terminó. Muchas cosas adquirían sentido ahora, y a pesar de que ese niño podía complicar muchas cosas, ya lo amaba, y se que suena como cliche, o lo que sea, pero me sentía así, cada vez que tocaba esa pequeña barriga que se estaba formando, y a pesar de que era muy pequeño, podía sentirlo palpitar en mi interior.
Pasó una semana hasta enterarme del resultado, aunque estaba segura de cual iba a ser el resultado, cuando este llegó me invadieron los nervios, pero nunca pensé que me iban amostrar eso.
Lo primero que tuve que hacer fue revisar la lista de invitados para ver el tema de la comida, después de todo si la mayoría eran inmortales que no comían...
Por supuesto que mis amigos estaban invitados, además de algunos otros mortales compañeros de ciertos vampiros, así que la torta no debía ser muy grande, pero si roja, y con forma de corazón.
Luego de varios días preparando las cosas la casa había quedado completa mente decorada, del techo colgaban globos rojos con forma de corazón y cintas, la escalera tenia una pasarela de terciopelo rojo. Algunas paredes también estaban cubiertas con terciopelo rojo, y los manteles eran negros con caminos de mesa rojos al igual que las sillas, el centro de mesa eran rosas rojas, como dije todo era muy rojo, pero le daba un clima muy de San Valentín, aunque pueda parecer exagerado, el salón era tan grande que todo era muy sutil.
Tenía puesto un vestido de terciopelo rojo, con mi cabello recogido, zapatos rojos, una cinta de terciopelo rojo sobre mi cuello, aros de rubí y el anillo de Marius.
Por supuesto que Marius me estaba esperando vestido todo de negro salvo por un saco de terciopelo rojo y una cinta del mismo color que sostenía su cabello, dejando caer algunos mechones hacia su cara, me esperaba al final de la escalera con un ramo de tulipanes rojos envueltos en papel negro, su regalo para mi.
La puerta principal se abrió y mientras yo terminaba de bajar las escaleras Michael y mis amigos entraron, en ese preciso momento Marius me abrazó y me beso muy tiernamente y a la vez apasionadamente en la boca, sabia que lo hacía para marcar su territorio, sin embargo ese beso hizo que los pelos en mi cuello se erizaran y que un escalofrío de placer cruzara mi columna, Te Amo...
- Yo también cherri...
Puede ver la cara de Michael tornarse verde, y abandonó la fiesta poco después. A pesar de eso la fiesta en si fue todo un éxito, y fui capaz de entregarle a Marius mi regalo.
Me levante a la mañana siguiente para ir a vomitar, lo cual era extremadamente raro porque no había comido de mas ni había tomado nada, tuve que vomitar varias veces mas en el día así que supuse que estaba enferma, sin embargo no tenia ningún otro síntoma. Cuando Marius se levanto yo estaba tirada en mi cama media muerta por todos los viajes al baño, por supuesto que se preocupó mucho por mi, e intento darme de su sangre, pero la volvía a vomitar, pero estos últimos días había pasado por mucho extress y supuse que era eso...
Las semanas pasaron rápidamente y a pesa de que mis nauceas habían cedido un poco no habían menguado del todo. Lo peor de mis situación era que desde la fiesta había ganado un poco de peso, y mis vestidos ya no encajaban como debían, además estaba durmiendo mucho, algo bastante extraño en mi.
Sybelle llegó una noche para pasar un tiempo con nosotros, me notó muy cansada y un poco desgastada, al ser ella mi mejor amiga decidí contarle lo que me mantenía en ese estado.
- Debemos ir al medico, voy a ver si puedo sacar un turno. - su tono no era de preocupación sino de frío calculo.
-Sy, estoy segura que no es tan grave...
- Cielo, estoy segura que estas embarazada, y eso puede no ser grave, pero se puede complicar.
Embarazada esa era la palabra que se formaba en mi mente una y otra vez y que no ceso hasta que el proceso terminó. Muchas cosas adquirían sentido ahora, y a pesar de que ese niño podía complicar muchas cosas, ya lo amaba, y se que suena como cliche, o lo que sea, pero me sentía así, cada vez que tocaba esa pequeña barriga que se estaba formando, y a pesar de que era muy pequeño, podía sentirlo palpitar en mi interior.
Pasó una semana hasta enterarme del resultado, aunque estaba segura de cual iba a ser el resultado, cuando este llegó me invadieron los nervios, pero nunca pensé que me iban amostrar eso.



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