Eran tantas personas, y la mayoría de ellos tan familiares, pero había alguien que no le era familiar, y además era muy joven, ¿hijo de quien seria?, estaba abrazado a Pandora, ¿seria su hijo? Casi su hermano se podría decir, pues si, era joven y poderoso como ella, y la única explicación es que fuera hijo de un inmortal de igual poder. Así que se acerco a el, y no hizo falta que le preguntara quien era, Pandora la abraso, le dijo lo hermosa que estaba y le dijo:
- Este es Thomas, es mi hijo, en realidad hacia bastante que vivía conmigo, pero recién hace una semana que lo transforme.
- Encantada, mi nombre es Christine, y también soy nueva, se podría decir…
- Pero hace bastante que vives aquí, y el mismo tiempo que conoces a estas personas…
- Si, pero hace muy poco que me transformaron.
- Seguro debes saber muchísimas cosas, me encantaría conocer tu historia.
- ¿Es eso una invitación?
- Si, si tú lo aceptas, claro esta.
- Por supuesto, seria un honor, pero vayamos a un lugar mas… tranquilo…
- Después de ti.
Y de esa forma se fueron a una habitación un poco alejada pero igual de hermosa.
- Esta es mi habitación de estudio – prosiguió Christine – aquí estudiaba, pero te tengo que contar mi historia desde el principio, claro esta, bien, empecemos.
Nací hace 22 años en un orfanato, mi madre murió al darme a luz y mi padre, nunca supe lo que fue de el. Desde que era muy pequeña soñaba que venia un hombre con cara gentil a buscarme, porque lo que mas deseaba, como todos los niños huérfanos, era irme del orfanato.
Un día cuando estaba sentada frente a la ventana y viendo hacia el exterior mientras soñaba, un auto negro muy elegante y caro paro frente al orfanato, un hombre de pelo rubio bajo de el y entro en el orfanato. Enseguida desee que me fuera a buscar a mi, y quince minutos después me mandaron a llamar, el hombre me quería ver de cerca, yo estaba muy emocionada, y no lo pude disimular. Baje, y me encontré con el hombre, se lo podía llegar a describir de excéntrico ya que tenia gafas oscuras siendo de noche y pelo largo rubio ondulado, sin embargo era muy atractivo, y me dijo:
- ¡Eres perfecta! Dentro de un par de noches te vendré a buscar, pero primero necesito hacer unos papeleos. Así que hasta entonces mi princesa.
Y me beso la mano, con sus labios calientes, tenia 5 años y sin embargo, me había enamorado.
El hombre cumplió su promesa, volvió 3 días después y me llevo a su casa, esta casa.
Recuerdo la primera vez que la vi. Por fuera una hermosa mansión que parecía un castillo de princesas de los cuentos de hadas. Y por dentro no había mucha diferencia, primero me dio una vuelta por la casa, y quede sumamente sorprendida por la belleza del lugar, el siempre me llevo de la mano, luego subimos la escalera y entramos a una habitación muy grande y blanca, sin muebles, y me dijo
- Esta será tu habitación, no esta decorada porque no se que te gusta, pero dime lo que quieres y te lo conseguiré. Así que por ahora dormirás en mi habitación, no te preocupes, no dormirás conmigo, yo… trabajo de día, por eso no me encontrare, pero busque a las mejores personas para que te cuidaran y educaran, por el día serás de ellos, pero por la noche, seré todo tuyo. Y obviamente, seré todo oído para ti. Supongo que debes estar cansada, así que prepárate para dormir.
Y me despidió con una de sus sonrisas, sus tan encantadoras sonrisas.
Una vez que me había cambiado, volvió, me acobijo y se quedo conmigo, me contó un hermoso cuento, pero no recuerdo sobre que era, hasta que me dormí.
A la mañana siguiente me desperté en su habitación y con la luz que entraba por la ventana la pude observar, era muy opulenta y seria, con caoba negra en las paredes, y en el piso, una pared llena de libros, y todos los muebles, las sillas, el sillón, la cama estaban forrados con terciopelo rojo.
Me vestí, y baje al comedor, el desayuno ya estaba servido, y eran todas mis cosas favoritas. A los pocos minutos se presento una mujer llamada Michelle, ella era mi niñera en cierta forma, y me dijo que comiera, que luego empezaría mis clases, y así fue, maestros particulares durante el día, el almuerzo, luego durante la tarde hasta que anochecía, Michelle hacia que me bañara, para estar presentable cuando llegara Marius, me peinaba y me ponía vestidos bonitos.
La primera noche me llevo a comprar ropas, desde pantalones, camisas, remeras, vestidos, hasta joyas, como collares y pulseras muy bonitas.
Cuando llegamos a casa nos pusimos a hablar sobre lo que había aprendido, y como todas las noches, me leyó un libro.
A la siguiente noche, empezó a enseñarme a tocar el hermoso piano de cola que esta en el salón, lo hacia muy bien según el. Y todas las noches siguieron de esa manera, hasta que un mes después me presento mi pieza terminada. Era hermosa, estaba decorada con colores pasteles, mis favoritos, y era muy luminosa, pero lo que mas llamaba la atención era un mural que ocupaba toda una de las paredes. Era hermoso, y estuve mucho tiempo observándolo, me encantaba, cada vez que lo veía me transportaba hacia ese lugar.
Sin embargo, la rutina no cambio, Marius me seguía leyendo, solo que lo hacia en mi habitación. Y al pasar los años le fui tomando cada vez mas cariño, y las charlas, las lecturas, todo fue más interesante.
La primera fiesta que recuerdo, fue cuando tenía 10 años. Me había puesto un vestido azul marino de terciopelo, que combinaba con mis ojos, tenia el pelo recogido y con bucles, fue la primera vez que conocí a la mayor parte de las personas que están en la fiesta hoy, y en ese momento no me pude explicar por que, pero a Louis se le abrillantaron los ojos. Supongo que era porque estaba muy parecida a Claudia. Pero lo mas importante que descubrí ese día fue que todas esas personas tenían ciertas cualidades que yo ya había notado en Marius, pero que no les había prestado atención. Todas esas personas tenían tez muy pálida y sus ojos eran muy raros, reflejaban los colores, ver esas cualidades en todo un grupo de personas me sorprendió, me pareció raro.
Se podría decir que esa fue la noche en que me di cuenta que esas personas no eran iguales a mí. Sin embargo, me sentía bien, durante toda la fiesta Marius me protegió bajo su brazo, como si fuera su hija, pero el, como yo, sabíamos que no lo era, y la realidad es que nunca le dije papá a pesar de que el cumplía ese rol.
Esa noche toque el piano para los invitados, y les llame muchísimo la atención, pero no sabia porque, solo lo hacia. Y cuando me sentí cansada Marius me escolto a mi habitación y realizo el mismo ritual de siempre, a pesar que tenía una fiesta abajo, me dedico todo el tiempo que quise.
La verdad es que nunca me sentía sola, nunca estaba sola, Michelle, que era mi niñera en cierta forma siempre estaba conmigo, cuando desayunaba, cuando almorzaba, cuando tenia mis clases particulares ella se sentaba en un rincón y bordaba, pero me hacia compañía y escuchaba todas las cosas que le quería contar, ella era mi amiga mas que nada, y comía conmigo, cenaba conmigo y con Marius, pero el no tocaba su comida, ese fue otro de los hechos que me llamaron la atención.
Por lo demás, los años fueron pasando en paz, pero a los 12 comencé a experimentar los cambios de la adolescencia, sin embargo, Michelle estuvo ahí para explicarme, contenerme, hacer lo que una madre haría. Ella siempre estaba conmigo, solamente no estaba cuando salía con Marius, a hacer distintas cosas o simplemente a charlar. Pronto me vino la rebeldía de la adolescencia, quería salir, descubrir el mundo nocturno, y quien me acompaño fue Lestat, era el que mas se adecuaba a mi carácter, con su carisma de estrella de rock. No podía adivinar cuantos años tenia, lo veía igual desde que tenía 10 años. Y para la época en que comencé a salir yo tenia 15 años, sin embargo aparentaba mucho más. Íbamos a bares, pubs, y discotecas, pero lo que me gustaba de Lestat era que me cuidaba, pero me dejaba libre, y si lo necesitaba, aparecía, era como si me leyera el pensamiento.
En esa época conseguí algunos amigos, un pequeño grupo, todos con nuestras vestimentas roqueras, enseguida quedaron fascinados por Lestat, así que el me siguió acompañando.
Llegamos a mis 16 y Marius me hizo una gran fiesta, en la que mi grupo estaba, bien vestidos, y un poco asustados, pero yo no sabia porque, para mí ese ambiente de seres pálidos era tan natural, me había acostumbrado a ellos, había crecido con ellos, y sin embargo sabia que no eran iguales a mi.
Esa noche tenia puesto un vestido color violeta, pegado a mi cuerpo, y no es por falta de modestia que digo que me quedaba muy bien, todos los chicos de la banda estaban impactados, nunca me habían visto así, el vestido era largo, un poco ancho en la parte inferior, con un gran tajo en la pierna izquierda, tenia un gran escote en v en la espalda y en el busto, y mi pelo estaba recogido de forma traviesa dejando algunos bucles sueltos. En cuanto a joyas tenia solo unas pocas piedras en el pelo y unos aros simples pero brillantes, y mi cara estaba muy natural con apenas rubor y un leve delineado en la parte superior. Y quien me había preparado así era Michelle, sabia lo que me quedaba bien y era muy diestra al hacerlo. Y por supuesto ella estaba en la fiesta. Parecía un ángel, con sus largos cabellos rubios sueltos, solo recogidos con unas trozadas en los costados y unos cristales, un vestido blanco suelto y ajustado a la vez, que parecía una antigua túnica romana con unos delicados detalles en dorado, y unos zapatos dorados con taco. Estaba hermosa, y muchas miradas se posaron en ella. Luego me entere que ese vestido se lo había comprado Marius.
Fue la mejor noche de mi vida. Y Michael que era uno de los miembros de mi grupo, y debo decir que era bastante atractivo con su pelo negro y ojos grises, coqueteo mucho conmigo. Pero yo estaba enamorada de Marius, en mi imaginación el era mas que un amigo, un padre. Sin embargo, yo coquetee con Michael. Hasta que Marius me alejo y me dijo que no lo hiciera, porque luego lo lastimaría, ya que su amor no era correspondido, y yo lo sabia.



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