viernes, 5 de junio de 2009

Capítulo 4

Una Palabra Como respuesta

A la mañana siguiente me encontraba muy nerviosa, y todas las cosas que intenté hacer me salieron mal, ¿Qué debo responderle? esa pregunta se repetía una y otra vez en mi mente, para colmo Michelle, mi confidente no se encontraba conmigo.
Me di una ducha para intentar relajarme pero solo terminé mas nerviosa, así que lo siguiente era un paseo por el jardín de la mansión. El jardín era hermoso, y estaba completamente escondido a la vista de cualquier persona del exterior por unos grandes muros de piedras blancas que brillaban a la luz del sol. El jardín estaba dividido en distintas secciones, una de ellas estaba llena de cerezos preciosa mente florecidos, era del tipo japonés con un gran estanque artificial y una hermosa cascada que hacía fluir el agua suavemente. Los peses nadaban tranquilamente, y sencillamente podía estar horas observándolos. Otra sección era dominada por un laberinto, distinto a otros que hubiera visto porque este estaba dominado por unos hermosos cetos florecidos con capullos blancos, y la estatua central estaba escondida de la vista, era una hermosa mujer bailando en la misma piedra banca de los muros, hermosas rosas rojas florecían a su alrededor, era un lugar para perderse en su belleza, tanto de noche como de día. Por último era un jardín estilo Versase, completamente planificado con flores ornamentales de distintos colores, y caminos que recorrer, como bancos de piedra blanca para sentarse. Era hermoso y Brillante de día, pero no menos atractivo de noche, ya que la luz de la luna caía perfectamente iluminándolo todo.
no se cuanto tiempo pase ahí, pero estaba atardeciendo cuando volví a la casa. Tomé otro baño y me prepare, esta vez para ver a Marius. Ya sabía mi respuesta, y probablemente la sabía desde antes que me preguntara, muy en mi corazón sabia que palabra utilizar.

Como siempre apareció a la medianoche, había aprendido a no esperarlo antes ya que su llegada antes de eso era extremadamante improvable.
- Buenas noches princesa - su dulce voz llamándome, esta vez no estaba preparada para acostarme, tenía puesto un vestido muy simple de algodón negro, y mis pies descalsos, mi cabello caía descontroladamente a los costados de mi cabeza, tipica reacción cuando estoy estudiando. Era la pura imagen de la inocencia, pero, al parecer, Marius no opinaba lo msimo...- Eres la viva imagen del pecado...
-y yo que pensé que lucía inocente.. - El estab avestido de terciopelo rojo, como era su costumbre, pero solo en un saco corto muy profesional, ademas de este tenía una camisa negra desabrochada hasta casi la mitad que dejaba lucir su turso blanco y perfecto, y unops pantalones neros de bestir además de unos zapatos negros de cuero. Su dorado cabello estaba corto, peor solo lo suficiente, estaba hermoso. - Tu tambíen estas como para comerte...
-Lo se, ese era el efecto que quería causar... Lástima que el cabello me crezca tan rápido, estaría bien mantener este corte por un tiempo...
-Coincido con tigo.
- Y bien princesa, ¿tienes la respuesta? - Ese era Marius, siempre al grano...
- Por suepuesto. - dije sin dudarlo - Si.
- ¿Esa es tu respuesta o porsupuesto que la tienes? - Lo dijo pícaramente, el obviamente sabía... Si, voy a ser tu donante, no me lo iba a hacer repetir la respuesta dos veces.
-Ah, pues eso es fantástico. ¿Y que tan pronto estás dispuesta a comenzar con tu "trabajo"?
-Pues si quieres ahora mismo...
- Eso es aún mejor - y en su voz había un hambre sumamente humana, imposible de ignorar...

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