Me desperté a la tarde siguiente. Mi cara estaba tirante por las lágrimas derramadas la noche anterior. A pesar de que Marius me había abrazado hasta que simplemente me desvanecí por cansancio, no había contestado mi pregunta ¿Porque? ¿Porque me hizo creer que mis sentimientos eran correspondidos?¿Por que me hizo creer que yo era su unica donante o mas bien no me corrigió? ¿Porque? Esos eran todos los interrogantes que tenía en mi cabeza y que siguieron dando vueltas durane toda la noche, acompañados de sueños interminables que me destruian el corazon. Tal vez el ya no sintiera lo mismo que yo, tal vez mi sangre no era lo suficientemente satisfactoria para el, pero, ¿Porqué no me lo dijo antes?.
Mi cabeza era una maraña de preguntas todas relacionadas a Marius y todas buscando un porque.
-Buenas noches princesa - Su voz trajo las lágrimas a mi cara nuevamente y al ver que las primeras lágrimas caían, llegó a mi lado en un segundo - No llores Christine, por favor, no puedo soportar tus lágrimas y menos cuando es por mi culpa - Christine hacía muchísimo tiempo que Marius no me llamaba así, eso significaba que algo grave estaba sucediendo.
- ¿Tienes alguna respuesta para mi pregunta? sino preferiría que fueras.
- No quiero que dudes de mi amor por ti, porque te amo, pero ese fue un momento de necesidad.
- Entonces, ¿cada vez que tengas uno de tus "momentos de necesidad" vas a tener otro donante?
- Sí
- ¿ Y como debería sentirme yo al respecto? Si podías tener a cualquiera en cualquier momento, ¿Porqué me pediste permiso?¿Cómo debo sentirme respecto a ti?¿Quien se supone que eres para mi? - No dijo nada por lo que proseguí - sabes, simplemente declino tu oferta, renuncio a ser tu donante y te prohibo que me vuelvas a tocar. Parece que no estamos hechos para estar juntos.
- Yo no soy quien para decirte como debes sentirte, lo que soy para ti depende de lo que sientas por mi. Te amo y eso es todo lo que voy a decir. - Con esas palabras dejo mi habitación, y a pesar de se me rompía el corazón no lloré, me prometí no volver a derramar una lágrima por Marius de Romanus.
Esa noche fue turbulenta, estuve despierta hasta altas oras dándole vueltas al asunto, tal vez era una niñada, cortarle el rostro al vampiro que amas solo porque se alimento de alguien mas, pero era justamente por eso por lo que le había cortado el rostro, no podía verlo, no soportaba verlo, no quería verlo. Entonces, cuando comenzaba a oscurecer me encerraba en mi pieza, y sabía que el podía entrar de todas maneras, pero esperaba que no lo hiciera por respeto. Cada noche salía de casa y no volvía hasta que no amanecía, así evité verlo. ¿A donde iba? te estarás preguntando, pues casi siempre a la casa de Michael, el tenía 19 y vivía solo, se había auto proclamado mi novio. A la mañana volvía sin haber dormido prácticamente tenía mis clases y luego me acostaba a dormir hasta las 6, la hora en que comenzaba a anochecer. De esta manera transcurrió un mes. ¿Me gustaba? no, pero no tenía otra opción que esconderme en mi propia casa.
Una noche, cuando salía de mi habitación para volver a escaparme fuera de mi puerta estaba Marius.
- Buenas noches. ¿Pensabas ir a algún lado? - La forma en que dijo esto fue la mas aterradora que le había escuchado nunca. Fue lo que me dejó clavada en el piso y con mi aliento atrapado en mi garganta - Sabes, se a donde vas, no me puedes engañar, te di espacio por un mes pero ya no voy a tolerarlo más. Vamos a arreglar las cosas aquí y ahora. ENTRA A LA HABITACIÓN - Esa fue una orden directa salida de el general de un ejército. Así que entré, tenía miedo pro al mismo tiempo sabía que no me haría daño, a pesar de que estaba colérico, pero eso, estaba por comprobarse.
Entró y cerró la puerta tras de sí con llave. ¿Que pensé que haría? No lo se, pero definitivamente no lo que hizo. Comenzó a besarme como nunca antes lo había hecho y suavemente, sin dejar de de besarme me guió hasta la cama, cuando caímos me dijo: - Hice una elección, te quiero a ti y a nadie mas - Entonces me mordió y todo volvió a estar en su lugar.
Mi cabeza era una maraña de preguntas todas relacionadas a Marius y todas buscando un porque.
-Buenas noches princesa - Su voz trajo las lágrimas a mi cara nuevamente y al ver que las primeras lágrimas caían, llegó a mi lado en un segundo - No llores Christine, por favor, no puedo soportar tus lágrimas y menos cuando es por mi culpa - Christine hacía muchísimo tiempo que Marius no me llamaba así, eso significaba que algo grave estaba sucediendo.
- ¿Tienes alguna respuesta para mi pregunta? sino preferiría que fueras.
- No quiero que dudes de mi amor por ti, porque te amo, pero ese fue un momento de necesidad.
- Entonces, ¿cada vez que tengas uno de tus "momentos de necesidad" vas a tener otro donante?
- Sí
- ¿ Y como debería sentirme yo al respecto? Si podías tener a cualquiera en cualquier momento, ¿Porqué me pediste permiso?¿Cómo debo sentirme respecto a ti?¿Quien se supone que eres para mi? - No dijo nada por lo que proseguí - sabes, simplemente declino tu oferta, renuncio a ser tu donante y te prohibo que me vuelvas a tocar. Parece que no estamos hechos para estar juntos.
- Yo no soy quien para decirte como debes sentirte, lo que soy para ti depende de lo que sientas por mi. Te amo y eso es todo lo que voy a decir. - Con esas palabras dejo mi habitación, y a pesar de se me rompía el corazón no lloré, me prometí no volver a derramar una lágrima por Marius de Romanus.
Esa noche fue turbulenta, estuve despierta hasta altas oras dándole vueltas al asunto, tal vez era una niñada, cortarle el rostro al vampiro que amas solo porque se alimento de alguien mas, pero era justamente por eso por lo que le había cortado el rostro, no podía verlo, no soportaba verlo, no quería verlo. Entonces, cuando comenzaba a oscurecer me encerraba en mi pieza, y sabía que el podía entrar de todas maneras, pero esperaba que no lo hiciera por respeto. Cada noche salía de casa y no volvía hasta que no amanecía, así evité verlo. ¿A donde iba? te estarás preguntando, pues casi siempre a la casa de Michael, el tenía 19 y vivía solo, se había auto proclamado mi novio. A la mañana volvía sin haber dormido prácticamente tenía mis clases y luego me acostaba a dormir hasta las 6, la hora en que comenzaba a anochecer. De esta manera transcurrió un mes. ¿Me gustaba? no, pero no tenía otra opción que esconderme en mi propia casa.
Una noche, cuando salía de mi habitación para volver a escaparme fuera de mi puerta estaba Marius.
- Buenas noches. ¿Pensabas ir a algún lado? - La forma en que dijo esto fue la mas aterradora que le había escuchado nunca. Fue lo que me dejó clavada en el piso y con mi aliento atrapado en mi garganta - Sabes, se a donde vas, no me puedes engañar, te di espacio por un mes pero ya no voy a tolerarlo más. Vamos a arreglar las cosas aquí y ahora. ENTRA A LA HABITACIÓN - Esa fue una orden directa salida de el general de un ejército. Así que entré, tenía miedo pro al mismo tiempo sabía que no me haría daño, a pesar de que estaba colérico, pero eso, estaba por comprobarse.
Entró y cerró la puerta tras de sí con llave. ¿Que pensé que haría? No lo se, pero definitivamente no lo que hizo. Comenzó a besarme como nunca antes lo había hecho y suavemente, sin dejar de de besarme me guió hasta la cama, cuando caímos me dijo: - Hice una elección, te quiero a ti y a nadie mas - Entonces me mordió y todo volvió a estar en su lugar.



No hay comentarios:
Publicar un comentario