sábado, 20 de junio de 2009

Capítulo 7

Debut, despedida

No volví a dormir sola en la noche, Marius dedicaba todo mi tiempo nocturno despierta a estar conmigo. Fue uno de los meses mas entretenidos de mi vida.
Una noche que salimos con Lestat, Marius, Michelle, Daniel, Sybelle, Benji y Armand a un bar de karaoke, en realidad era un bar vampirico, La Hija de Dracula, que había renacido de sus cenizas, esto significaba que había personas que se creían vampiros, extremadamente maquillados, y personas sin maquillar cercanas a algún vampiro como yo, además de algún que otro vampiro verdadero. Nos sentamos en una mesa un poco alejada y se nos acercó el dueño que reconocí como el vampiro mas viejo que quedaba, y quien había transformado a las reinas de los vampiros, Keyman (no estoy segura que se escriba así), charló con nosotros un rato y luego se retiró, al hacerlo pude observar con detalle el bar. Era un bar en si era una habitación espaciosa con sillones muy cómodos estilo victoriano y grandes arañas de cristal, las lámparas tenían pantalla roja, lo que le daba al lugar una luz rojiza. Algunas paredes eran negras y otras rojas, pero las negras estaban adornadas con pequeños puntos plateados simulando estrellas y las rojas tenían intrincados diseños en un tono mas oscuro y mas brillante que el de base, lo que daba un efecto muy elegante y acogedor. El piso era de mármol negro, y las mesas eran de madera negra. Sin embargo el lugar no era para nada terrorífico, sino muy cálido, o tal vez ella se sentía así.
Eran las dos de la mañana y la noche de Karaoke comenzó.
- ¿Quieres intentarlo? - Me preguntó Lestat - Hace tantos años que no estoy arriba de un escenario...
- Vamos - acepté.
La canción elegida era una que yo me sabía de memoria, era una de las que cantaba Lestat cuando era estrella de rock, lo que comúnmente era un solo, esa noche se convirtió en un duo.

Cantamos varias canciones ya que la gente nos lo seguía pidiendo, cuando finalmente bajamos, regresamos a nuestra mesa y fuimos felicitados por nuestra familia.
Se nos acercó un hombre vestido extraño ya que tenía traje y corbata.
- Disculpen - interrumpió - Mi nombre es German Sinclair, soy representante musical, y me parece que lo he reconocido, - esta vez se dirigía a Lestat - Ud es Lestat de Lincourt ¿verdad? el vocalista de la banda Lestat el Vampiro...
- Así es - respondió el - ¿Se le ofrece algo?
- En realidad si, me preguntaba si quisiera volver al escenario, pero esta vez en forma de duo con la agradable señorita que tiene a su lado...

Un mes después estaba en mi habitación vistiéndome para salir a ver el concierto de Sybelle, a lo cual todos mis amigos estaba invitados. Marius estaba en Europa así que no iba a poder venir, por lo que mi guarda espaldas seria Armand.
En cuanto a la propuesta de German Sinclair la respuesta fue un rotundo no con borrado de memoria gratis, la ultima vez que lestat se subió a un escenario no había tenido buenas repercusiones, y además no queríamos llamar la atención hacia nosotros mas de lo necesario.

En el piso de abajo estaba siendo esperada por mi escolta, Armand, que vestía exquisitamente, como siempre. Tenia unos pantalones negros ajustados, una camisa negra, zapatos negros, y un saco de terciopelo azul. Su cabello estaba largo levemente ondulado, cayendo sobre su rostro de ángel dándole un aspecto juvenil, y sin embargo, algo había en su mirada que mantenía alejada a las personas. Estaba sentado en uno de los sillones, y mis amigos estaban parados en el borde mas alejado del sillón, casi pegados a la pared, daba un poco de gracia verlos. Todos estaban vestidos de negro, vastante bien, ya que esta era una gala de fiesta, y se pedía etiqueta.
Yo tenia puesto un vestido de seda violeta oscuro que se pegaba a mi cuerpo pero que era vastante conservador, mi pelo estaba recogido dejado bucles caer por toda mi cabeza. En mi cuello había una cinta de terciopelo negra y zapatos de tacón alto negros. En mi dedo anular lucia un hermoso anillo de oro blanco con una hermosa gema violeta circundada por pequeños diamantes, este era solo uno de los anillos que Marius me había dado, pero era mi favorito.
Mientras bajaba la escalera, Armand se puso de pie y me fue a esperar al borde de la misma, como un caballero haría.
- Christine - Su voz era amigable como siempre - Encantado de verte nuevamente.
- Lo mismo digo cielo. - Mi trato hacia Armand era distinto que hacia otros porque eramos casi hermanos, y siempre me había gustado.
- Supongo que esas personas son tus amigos - dijo señalando hacia la pared donde todos lucían una cara horrorizada ya que Armand me había besado la mano y ahora la tenia sobre su mano.
- Así es. Lo lamento corazón, es que ellos no entienden - esto lo dije en un susurro
- Lo se, no te preocupes - esbozando una sonrisa se presento hacia mis amigos sin abandonar mi lado, y sin dejar que Michael se acercara a mi, que luego de varios intentos de robarme se dio por vencido. Nunca juegues con un vampiro que puede leer tus pensamientos.

Llegamos al legar un tiempo después. Era un comedor estilo victoriano muy hermoso, inspirado en el palacio de Versace por la gran cantidad de espejos y arañas de vidrio que colgaban de la pared, estaba completamente decorado en tonos dorados y bordo. Con mesas redondas y alguna que otra pared acolchada te daba la sensación de volver varios siglos atrás. En la pared opuesta a la entrada había un pequeño escenario con un piano de cola blanco al medio. Supuse que ese era el lugar donde Sybelle iba a tocar.
Arman nos guió hacia una de las mesas mas cercanas al escenario, donde ya no estaba esperando Benji, que vestía de negro y dorado, incluso tenia una corbata dorada, digna de la persona mas cercana a la concertista. Me saludó muy cálidamente, y luego les dio un saludo tímido a los demás, típico de los 10 años que aparentaba.
Minutos depues de que nos sentaramos las luces se atenuaron y el escenario brilló, apareciendo al aldo del piano una hermosa joven, tan eterea y fragil que parecia que si se la tocaba desaparecería en humo. Sybelle estaba vestida de blanco, con un vestido flojo que resaltaba sus rasgos frágiles. Más de una persona en la habitación la habrá querido para sí, pensando que era de cristal, pero esas personas no sabían que ella les podía romper el cuello con el mismo esfuerzo con el que rompían un palillo de madera.
Saludó a la multitud y luego se sentó en el piano. Sus dedos comenzaron a moverse y a ejecutar sin vacilaciones la Apassionata de Beethoveen, yo había crecido con esa melodía, escuchándola día a día antes de irme a dormir.
Cuando termino todos la aplaudieron de pie, pero ella siguió tocando otras canciones, sin hacerle caso a la multitud. Ella era así cuando tocaba solo ella y el piano existían.
Un poco después, imposible decir cuando se le unió el sonido de un violín, y así salio a escena Lestat, que esta noche vestía totalmente denegro, para resaltar la fragilidad de Sybelle. De a poco se fue haciendo un juego, la Luz y la Oscuridad jugando para engañar a cada una de las personas que se encontraban presentes esa noche.
El concierto terminó y fuimos a saludar a Sybelle. Armand le dio un ramo de tulipanes rojos, amor eterno, y luego nos despedimos para volver a casa.
El ultimo anillo que Marius me había dado era un rubí con forma de tulipán, en otras palabras, un tulipán rojo.

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